miércoles, 21 de enero de 2009

Me Cansé

Así es, señores, me cansé.
Es que hoy empecé el gimnasio, después de casi tres años en que la actividad más intensa que hice, fue levantar una papa frita que se me cayó al suelo (mentira, todavía está abajo del sillón). Otros eran los tiempos en que con mi esposa salíamos a hacer hikings de 30 kilómetros en las montañas, o a pasear con nuestras bicicletas por el parque. Uno tiene hijos, y deja la actividad física; deja de fumar, y engorda; se hace viejo, y no baja de peso. Es así de simple.
Para serles sincero, aborrezco los gimnasios. Prefiero la sana competencia del deporte, extraño insultarme con mis compañeros de futbol, o agarrarme a trompadas con un adversario, aunque sea de ajedrez. Pero bueno, el invierno canadiense no invita a la actividad al aire libre, y entonces, uno va al gimnasio. Aquí van unas pocas razones de por qué no me gustan estos antros de la cultura física:

- Todos en el gimnasio (créanme, todos) usan ropa nueva y a la moda cuando van a ejercitar. Nuestra vieja sudadera con un agujero en la axila y manchas irreconocibles genera murmullos y miradas suspicaces. Ni hablar de nuestros pantaloncitos, que guardamos desde los 80 y amenazan con explotar y exponer nuestras verguenzas.

- Los "patovicas". Todo Gym que se precie posee unos cuantos de estos sujetos que causarían la envidia del mismísimo Rambo. Estos señores no solo levantan pesos imposibles mientras gruñen para que todos los miren; también se pasean por todo el lugar admirándose en el espejo, o lo que es peor, comparando sus bíceps descomunales con nuestras piernas de pollo asmático (que calculo será el pollo con las piernas más flacas).

- Los que sudan en exceso. Nada más desagradable que tener a un señor en la cinta de al lado, que al correr sacude la cabeza y nos baña en transpiración ajena; o los que dejan los aparatos mojados y pegajosos como si tal cosa. Un verdadero asco.

- Las señoritas bien parecidas. Es bien sabido que en los gimnasios uno puede toparse con mujeres realmente esbeltas, lo cual es un verdadero problema. Una cosa es sacar pecho y meter la panza por cinco segundos en la calle si nos cruzamos con una, otra es hacerlo cuando estamos levantando peso y temblando como una hoja por el esfuerzo, el resultado puede llegar a ser realmente desagradable, y lo más probable es que no nos permitan otra vez el ingreso al establecimiento.

- Los señores mayores en buen estado. Dejamos nuestra máquina de tríceps con orgullo, doloridos, y sintiéndonos que por fin nos estamos pareciendo al increíble Hulk, cuando un escuálido abuelo que tiene 40 años más que nosotros se sienta en la misma máquina y aumenta el peso en unos 20 kilos. No solo eso, hace cinco series de 15 repeticiones cada una y ni siquiera transpira, y por supuesto, nos mira de reojo con cara de "viste pibe? cuando tengas mi edad ni siquiera vas a poder ir al baño solo". Un golpe irreparable a nuestra de por si frágil autoestima.

Si pienso un poco más seguro que encuentro otras razones, pero como les dije antes, estoy muy cansado, y en este momento solo puedo pensar en un sandwich de lomo con queso, tomate y lechuga bien cargado, y en una cerveza fría. Claro que ahora que voy al gimnasio, seguramente comeré con culpa. Tal vez una ensalada de radicheta y un tallo de apio sean más adecuados, acompañados por una sabrosa botella de agua mineral, mmmhh, esto si que es vida...

17 comentarios:

Tala dijo...

Jajaja y que me dices del que esta en peor estado que tu y se pone a hacer cardio y puedes oir su respiración jadeante por todo el gym asi tengas los audífonos puestos? ese es igual o peor que el sudoroso!

Nana dijo...

Jajaja, que bueno está todo eso, es así concuerdo plenamente y en mi caso (mujer) después de tener un bebé la cosa se hace peor. Yo creía que esos aspectos de Gimnasio sólo los veíamos en los países del tercer mundo, ahora veo que nada que ver...hay que entender que es un mal de gente, los gimnasios al contrario de hacernos sentir estimulados a ir cuando realmente los necesitamos, nos hacen sentir que hay que rebajar antes de ir a exhibirse. Por otro lado también está la opción de tener algunos aparatos para hacer ejercicios en casa, para los casos de invierno y de aquellos con poco tiempo para salir al gym, pero....muchas veces esos aparatos quedan para percheros de ropa o para acumular ropa. En fin, algo hay que hacer y también comer mejor, sobre todo en las noches.
Saludos!!! Me encantó este post aunque no siempre comente.

Anónimo dijo...

ES re lindo ir al gimnasio Betoño, no te quejes!!!

Caro
(pongo mi nombre a si no me criticas)

pelirroja78 dijo...

Yo tambien soy antiGym.-..pero si haces dietita como debe ser y trabajas bien...creeme que se ven pronto los resultados..y ademas despues te sientes super bien...no por como luces sino por el empeño que le pones...asi que animo amigo!!!..Un besito....y ya vemos que Caro era de las chicas lindas del Gym!!!!jajaja

hanniani dijo...

A mi si me gustaba ir al gimnasio...

Lo malo: un tipo que dejaba la sala de spinning asquerosamente hedionda, aparte del charco de sudor alrededor de toda la bici(se entrenaba solo)...Se hacia el loco, o no le importaba que despues de salir el tuvieran que limpiar y desodorizar para empezar la clase...guacala!!!

No te canses tanto, que eso es lo que quita las ganas de volver...

Saludos!!!

Leo dijo...

jajajajaja muuuuuy bueno jajajjaaj.
tengo una bici de spinning a la venta que sireve de perchero y con poco uso.
de gimnasio ni a palos entro a uno, debe ser la envidia y el temor al sacrificio y ni loco dejo el sanguche de lomo. ;-D bueniisimo el post.
suerte en el gym, me miro y me doy lástima y bue....

El 22 dijo...

Ven? Leo la tiene clara.Cuando nos juntamos a comer un asado, capo?

FelipeSg dijo...

Mmmm, el inicio me suena conocido, no recuerdo de donde (o si).

Yo no me he cansado, será porque ni siquiera he ensayado? mi metabolismo me ayuda.. no paso de 58, bueno hace unos años no pasaba de 50, ahora tengo 35.. será que aumenta con los años?

Ustedes dirán..

Câline dijo...

Uy... de sólo pensarlo me dan escalofríos. Yo particularmente, pierdo demasiado tiempo haciéndome historias mentales de cada uno de los personajes que pueblan el gimnasio.

Lo más cómico que he visto? En el gym que había cerca de la casa de mi mamá, en Venezuela, el dueño había montado su puesto de hamburguesas y perros calientes. Así que, luego de sudar en la trotadora, gruñir con las pesas y saltar con los aerobics, todos salían a sentir ese olorcito y ¡a comer se ha dicho! El dueño tenía asegurado sus ingresos de por vida!

El 22 dijo...

Asi es Felipe, el post fue una excusa para poner ese título! Y si, es cierto, los años no ayudan, pero si yo pesara 58...creo que pesaba eso cuando tenia 11 años. Saludos.

Caline: que buena idea! Un puesto de hotdogs a la salida, como no se me ocurrio? ja. besos.

Lorena dijo...

Hola Ale
Hace como dos semanas empecé a ir al gimnasio y ya fui como...3 veces.
Es increible cómo la vida sedentaria acumula kilos y a medida que pasan los años se hace más dificil bajarlos. Pero lo bueno es que se siente bien una vez que se agarra el ritmo...cosa que todavia no hice :)
La ventaja que tengo es que el gimnasio esta dentro del condominio y casi no lo usan y los que van no son de los mas flaquitos ni mucho menos.

Besos y espero no lo largues enseguida!

yhuri dijo...

Jajaja siempre te leo y la verdad hasta ahora comento y hace mucho un post no me hacia reír tanto súper jajajjaa verdaderamente gracioso muy bueno

El 22 dijo...

Bien por vos, Lore. Yo no creo que lo largue, me comprometi por un año por las dudas :)

Yhuri: gracias por comentar, me alegro que te haya gustado!

Lunaisa dijo...

Como dice Felipe...Donde habre visto esto antes....
No soy muy amiga de los gimnasios, y aunque en una epoca tenia cuerpito ginmasiano hoy en dia despues de 3 embarazos y mucha visda sedentaria, lo he perdido. Que si lo quiero recuperar.... CLARO QUE SI!!!! pero no dejare de comer las ricuras gastronomicas que tenemos en Colombia, asi que creo seguire siendo gordita y FELIZ!!!!

Ale Marge dijo...

yo suelo pasar y mirar de reojo el gimnacio de la facultad pero no entro ni loca, esa gente me deprime jajaja. Por eso me compré una caminadora electrica y camino mientras miro peliculas.

Anónimo dijo...

Mamá dijo: Lamento que mis genes contra el gimnasio te hayan tocado a vos. Si bien no lo necesite, nunca hubiera ido.
Lo que si puedo asegurarte que lograste hacerme reir hasta caerme las lágrimas, sos un capo cómico.
¡Gracias por el lindo momento que nos hiciste pasar!

Anónimo dijo...

Hola Ale:

Mira, no sos el unico. Yo hace poco empecé a ir a clases de gimnasia. Yo que tambien huia de esos lugares... Luego de haber tenido a Octavio cinco dias despues de término y con un peso
4kg200, falta que me hacia un poco de ejercicio (vivan las abdominales!), ademas descargo tensiones. No esta mal. Ah! eso si, voy con una amiga, asi antes y despues de cada clase charlamos un rato.
Eugenia